¿Qué es el hormigón impreso vertical?
Es un mortero de alta adherencia que se aplica sobre un paramento vertical —un muro, una valla, una fachada— y se texturiza a mano con moldes flexibles antes de que fragüe, imitando piedra, pizarra, ladrillo o madera. Después se colorea y se sella. A diferencia del pavimento impreso, que se estampa sobre hormigón fresco recién vertido, aquí se trabaja sobre un revestimiento aplicado en capa fina, y el texturizado es mucho más artesanal: cada paño se compone a mano para que no se repita el patrón.
¿Cuánto cuesta el hormigón impreso vertical por m²?
No publicamos precio por m² para el vertical porque, a diferencia del pavimento, el trabajo depende casi por completo de la superficie concreta: el estado y el material del soporte, si hay que sanear o imprimar, la altura (si hace falta andamio), el número de esquinas, remates y encuentros —que llevan mucho más tiempo que el paño liso— y el modelo de textura elegido. Vamos, lo vemos y damos un presupuesto cerrado por partidas.
¿Sobre qué soportes se puede aplicar?
Sobre bloque de hormigón, ladrillo, hormigón visto y enfoscados de cemento en buen estado. La condición es que el soporte esté firme, limpio y sin humedad ascendente: sobre un muro que rezuma, ningún revestimiento agarra. Sobre pintura, monocapa envejecida o superficies muy lisas hay que preparar antes con imprimación de puente de adherencia, y a veces con un saneado previo. Eso se valora en la visita, no por teléfono.
¿Qué texturas y colores se pueden hacer?
Las familias más pedidas son la mampostería de piedra irregular, la piedra en hiladas horizontales, la pizarra en lajas finas y el ladrillo. En color se trabaja con base pigmentada y luego veladuras o pátinas aplicadas encima: es lo que evita que todas las piedras salgan del mismo tono y que el resultado parezca plástico. En el catálogo puedes ver la familia de moldes verticales.
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¿Aguanta la intemperie? ¿Se descolora?
Aguanta bien porque es un mortero de cemento, no una pintura: el color va integrado y el sellado final lo protege de la lluvia y del rayado. Como todo revestimiento exterior, con los años pierde algo de saturación en las orientaciones de sol directo, y un resellado periódico le devuelve el tono. En zonas de mucha humedad o sombra conviene un sellado con producto antimoho.
¿Es mejor que la piedra natural o que la plaqueta?
No es mejor ni peor: resuelve otro problema. La piedra natural es piedra, con su peso, su coste y la necesidad de cimentación o anclaje. La plaqueta cerámica es rápida pero deja juntas de mortero y se nota en las esquinas, donde hacen falta piezas especiales. El impreso vertical es continuo —sin junta, sin pieza de esquina— y añade muy poco espesor y muy poca carga, por lo que sirve donde no cabe la piedra. A cambio, es un acabado ejecutado a mano: el resultado depende mucho de quién lo aplique.
¿Hacéis también el pavimento a juego?
Sí, y es lo habitual: el mismo equipo que texturiza el muro ejecuta el pavimento del acceso o del patio, coordinando color y familia de textura para que no parezcan dos obras distintas. Es la ventaja de que ambas cosas salgan de la misma casa.
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