Muro de jardín revestido con hormigón impreso vertical con textura de piedra en hiladas
Muros · Vallas · Fachadas

Hormigón impreso vertical en Girona

Convertimos un muro de bloque en un paramento de piedra sin tocar la estructura: mortero de pocos milímetros, texturizado a mano y coloreado en obra. Muros, vallas, contenciones y fachadas.

Un muro de piedra que no pesa como la piedra.

El impreso vertical es un mortero de alta adherencia que se aplica en capa fina sobre el paramento y se texturiza a mano con moldes flexibles antes de fraguar. Después se colorea con base pigmentada y veladuras, y se sella. El resultado imita mampostería, pizarra o ladrillo, pero es continuo: no hay junta de mortero ni piezas especiales de esquina.

Por eso resuelve casos donde la piedra real no cabe: muros existentes que no aguantarían el peso de un aplacado, contenciones de hormigón visto, o fachadas donde hay que ganar espesor mínimo. Y por eso también es un trabajo artesanal — dos aplicadores con el mismo molde no dan el mismo muro.

Dónde se aplica

Casi siempre en exterior, sobre superficies que ya existen y que no se quieren demoler.

Muros de cerramiento y vallas

Es la aplicación más frecuente. Un muro de bloque o de hormigón visto se reviste y pasa a parecer mampostería de piedra, con la ventaja de que no hay que calcular cimentación para el peso de la piedra real ni resolver los anclajes de un aplacado. Se texturiza también el remate superior, que es donde se delata un trabajo mal rematado.

Muros de contención y desniveles

En parcelas en pendiente, el muro de contención suele ser la pieza más visible del jardín y la más fea: hormigón armado desnudo. El revestimiento vertical lo integra en el entorno sin tocar la estructura, porque es un mortero de pocos milímetros y no añade carga significativa.

Fachadas y zócalos

Sobre fachada se usa mucho en franjas: un zócalo texturizado bajo un enfoscado liso, o el marco de una entrada. El contraste entre las dos superficies es el efecto que se busca, y evita el aspecto de casa disfrazada de masía que da revestir el paramento entero.

Chimeneas, barbacoas y detalles interiores

En interior se aplica en frentes de chimenea, barbacoas de obra y paños puntuales de salón. Al ser un mortero continuo, resuelve esquinas y encuentros sin las piezas especiales que necesita una plaqueta cerámica y sin juntas de mortero visibles.

Ver pavimentos y acabados interiores →
Detalle de textura de hormigón impreso vertical imitando bloques de piedra con junta profunda
Textura compuesta a mano: las piezas no se repiten y la junta se marca en obra. Imagen ilustrativa del tipo de acabado.

Dónde se nota un buen trabajo vertical

En la repetición. Un molde tiene un patrón; si se aplica en línea, el ojo lo detecta a los tres metros y el muro canta a falso. El paño se compone girando y alternando el molde para romper la cadencia.

En las esquinas y los remates. La esquina es la prueba: en piedra natural hay pieza especial, y aquí hay que modelarla. Lo mismo con el encuentro con el suelo, el coronamiento del muro y el marco de las puertas.

En el color. Una piedra real nunca es monocroma. La base pigmentada da el tono y las veladuras posteriores crean la variación entre piezas. Sin ese paso, el muro parece un decorado.

En fachada, mejor por franjas

La tentación al revestir una fachada es cubrirla entera. Casi siempre queda mejor lo contrario: un zócalo texturizado, el marco de la entrada o un paño concreto, con el resto en enfoscado liso. El contraste es lo que da valor al acabado.

Además, en fachada hay que mirar dos cosas antes de presupuestar: si existe humedad por capilaridad en la parte baja —que hay que resolver antes, no tapar— y si el paramento tiene aislamiento por el exterior, porque el soporte cambia por completo.

En obras con andamio, el coste de medios auxiliares puede pesar más que el propio revestimiento. Conviene aprovechar el andamio para hacer todo lo que toque a la vez.

Fachada con franja de hormigón impreso vertical imitando pizarra gris junto a la entrada
Franja texturizada enmarcando la entrada, con el resto en liso. Imagen ilustrativa del tipo de acabado.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el hormigón impreso vertical?

Es un mortero de alta adherencia que se aplica sobre un paramento vertical —un muro, una valla, una fachada— y se texturiza a mano con moldes flexibles antes de que fragüe, imitando piedra, pizarra, ladrillo o madera. Después se colorea y se sella. A diferencia del pavimento impreso, que se estampa sobre hormigón fresco recién vertido, aquí se trabaja sobre un revestimiento aplicado en capa fina, y el texturizado es mucho más artesanal: cada paño se compone a mano para que no se repita el patrón.

¿Cuánto cuesta el hormigón impreso vertical por m²?

No publicamos precio por m² para el vertical porque, a diferencia del pavimento, el trabajo depende casi por completo de la superficie concreta: el estado y el material del soporte, si hay que sanear o imprimar, la altura (si hace falta andamio), el número de esquinas, remates y encuentros —que llevan mucho más tiempo que el paño liso— y el modelo de textura elegido. Vamos, lo vemos y damos un presupuesto cerrado por partidas.

¿Sobre qué soportes se puede aplicar?

Sobre bloque de hormigón, ladrillo, hormigón visto y enfoscados de cemento en buen estado. La condición es que el soporte esté firme, limpio y sin humedad ascendente: sobre un muro que rezuma, ningún revestimiento agarra. Sobre pintura, monocapa envejecida o superficies muy lisas hay que preparar antes con imprimación de puente de adherencia, y a veces con un saneado previo. Eso se valora en la visita, no por teléfono.

¿Qué texturas y colores se pueden hacer?

Las familias más pedidas son la mampostería de piedra irregular, la piedra en hiladas horizontales, la pizarra en lajas finas y el ladrillo. En color se trabaja con base pigmentada y luego veladuras o pátinas aplicadas encima: es lo que evita que todas las piedras salgan del mismo tono y que el resultado parezca plástico. En el catálogo puedes ver la familia de moldes verticales.

Ver moldes verticales del catálogo →

¿Aguanta la intemperie? ¿Se descolora?

Aguanta bien porque es un mortero de cemento, no una pintura: el color va integrado y el sellado final lo protege de la lluvia y del rayado. Como todo revestimiento exterior, con los años pierde algo de saturación en las orientaciones de sol directo, y un resellado periódico le devuelve el tono. En zonas de mucha humedad o sombra conviene un sellado con producto antimoho.

¿Es mejor que la piedra natural o que la plaqueta?

No es mejor ni peor: resuelve otro problema. La piedra natural es piedra, con su peso, su coste y la necesidad de cimentación o anclaje. La plaqueta cerámica es rápida pero deja juntas de mortero y se nota en las esquinas, donde hacen falta piezas especiales. El impreso vertical es continuo —sin junta, sin pieza de esquina— y añade muy poco espesor y muy poca carga, por lo que sirve donde no cabe la piedra. A cambio, es un acabado ejecutado a mano: el resultado depende mucho de quién lo aplique.

¿Hacéis también el pavimento a juego?

Sí, y es lo habitual: el mismo equipo que texturiza el muro ejecuta el pavimento del acceso o del patio, coordinando color y familia de textura para que no parezcan dos obras distintas. Es la ventaja de que ambas cosas salgan de la misma casa.

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